domingo, 3 de marzo de 2013

Patrimonio cutural e Internet ( I )


La cerámica arqueológica, además de patrimonio material y estético es lenguaje visual, relevante ahora que las imágenes visuales,  con la tecnología digital,  se están convirtiendo en “información primaria”. Por eso las Bibliotecas universitarias en USA y Europa se afanan en adquirir y digitalizar imágenes para sus servicios bibliográficos. Porque como dice Christian Metz, teórico del cine, tener acceso a la imagen, es tenerlo a la civilización, ellas contienen los mecanismos de significación y comunicación social para educar, seducir, persuadir, mentir y conocer.


Esta transformación del lenguaje y el conocimiento la intuyó ya hace 50 años Marshall McLuhan, profesor de literatura (La Galaxia Gutemberg: 1962), quien predijo que con ansiedad cruzaríamos la frontera de cinco siglos de dominio de la imprenta hasta adaptarnos a la era electrónica. “Penoso, pero fructífero”, agregó el profesor. Penoso porque mientras el sistema educativo se basa en la lecto-escritura alfabética, la tv y el cine le compiten en la generación de conocimientos, actitudes y valores sociales. Y ahora INTERNET.

                                 

En Colombia sólo desde 2010 la ley sobre Bibliotecas Públicas reconoce estos cambios: define el Libro como obra que puede aparecer “impresa o en cualquier soporte susceptible de lectura”, señala que las Bibliotecas, además del libro, deben promover las “diversas formas de acceso a la información y el conocimiento” y que sus espacios y servicios son idóneos para “el conocimiento y manejo de las nuevas tecnologías”. Sería pertinente éste aprendizaje, fundamental en la formación escolar, en información visual con una iconografía propia.


Y también fructífero, rememorar por ejemplo, el arte de la tierra en cerámica como recurso visual lúdico pedagógico, para mirar el pasado, no tanto como relación de fechas, más como vivencia estética integrada en este tiempo y esta geografía, desentrañando el poema de Pablo Neruda Amor América (1400) donde vislumbró que “El Hombre Tierra fue, vasija/ párpado del barro trémulo/  forma de la arcilla (…) en su arma de cristal humedecida / las iniciales de la tierra, estaban escritas. / Nadie pudo recordarlas después…”. Así el arte arqueológico como dotación bibliotecaria en formato digital difundido en Internet, podría inspirar propuestas pedagógicas alternas y nuevas y económicas formas de distribución de recursos didácticos.


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Para ver la GALERÍA de arte arqueológico en cerámica:   

 http://www.americaprecolombina.webs.com/gallery.html 

Para ver en español la vista previa del libro virtual Las voces del silencio 

To read in english the preview of the eBook Ancient Pottery Art


miércoles, 9 de enero de 2013

Colombia arqueológica



En América, donde el continente es geográficamente diferente de la unidad territorial que forman Asia, África y Europa,  Colombia es el extremo noroccidental de América del Sur y su territorio abarca desde el archipiélago de San Andrés y Providencia en el mar Caribe, hasta los Andes y el extremo noroccidental de la cuenca amazónica, compartiendo fronteras terrestres con lo que son hoy Venezuela, Brasil, Ecuador, Perú y Panamá y en áreas marinas limitando con Costa Rica, Haití, Honduras, Nicaragua, Jamaica y República Dominicana.  Colombia ha sido habitada desde tiempos milenarios y con extensas relaciones culturales favorecidas por su posición geográfica.


Al norte de la frontera con Ecuador, en Colombia la cordillera de los Andes forma una estrella fluvial con grandes ríos: el Río Grande de la Magdalena,  corriendo hacia el norte, atravesando el centro del país; el río Cauca, con la misma dirección al occidente de aquel, para unírsele luego. Desde el mismo nudo geográfico al sur del país, los Andes colombianos despliegan en abanico hacia el norte tres cordilleras con alturas superiores a los 5000 mts.: la cordillera Oriental, la Central, con varios volcanes eruptivos y separada de aquella por la hoya hidrográfica del río Magdalena, y la cordillera Occidental,  que las selvas húmedas del Chocó separan del océano Pacífico. Hay también dos sistemas independientes: al norte el macizo de la Sierra Nevada de Santa Marta que desde las selvas contiguas al mar Caribe se eleva hasta alcanzar las nieves perpetuas cerca de los seis mil metros de altura; y al sur en el piedemonte amazónico, la Serranía de la Macarena, reserva biológica de la humanidad. 

Colombia se ha dividido en más de doce zonas arqueológicas en las que se han encontrado residuos cerámicos, al norte en la zona Sinú con hasta 4,000 años a. de C. y al sur en la zona limítrofe con Brasil, residuos de hasta 7,500 años antes del presente.


La biodiversidad y la posición geográfica de Colombia, debieron favorecer el intercambio cultural en el poblamiento temprano de América. La zona arqueológica de San Agustín, por ejemplo, es un cruce de importantes caminos: es la depresión más baja de la cordillera Oriental, formando una comunicación natural con el noroeste amazónico; situada a 1.800 m.s.n.m., a solo uno o dos días de camino se encuentran páramos o regiones tropicales que ofrecen los recursos de diversos niveles de altitud y pisos térmicos. Cerca de San Agustín, se abren varios pasos en las montañas que comunican con los llanos del Orinoco y la selva Amazónica; otros caminos, al occidente, llevan a la costa del océano Pacífico, otros destinos se abren por las montañas del sur hacia las cordilleras Ecuatorianas, y por el valle del río Magdalena que se extiende hacia el norte, se alcanza el mar Caribe, pleno de sol, horizonte azul y agua tibia. 



miércoles, 13 de junio de 2012

¿Qué estaba buscando Colón?




Desde la reciente antigüedad de Griegos y Romanos, se ha hablado y escrito sobre contactos de viajeros extraviados del mar Mediterráneo con pobladores de lo que hoy llamamos América, posibilidad que Aristóteles, Platón y San Agustín, con diversos argumentos, siempre negaron. Aquellas son historias que se confunden con la leyenda, el mito y el tabú.
 
Un curioso libro,  El enigma de Colón, de Pedro de Frutos (1980), recoge algunos de esos relatos,  como la posible aventura de la Reina de Saba quien hacia el siglo X  a. de C., extraviada por una corriente marina, habría navegado por mar abierto hasta donde supuso era Japón.

 Agrega De Frutos que, quien fuera hubiese sido Colón, pudo haber leído en un libro de Tolomeo, astrónomo y geógrafo greco egipcio del siglo II, que

...la Tierra se divide en 24 horas de las que los antiguos conocían sólo quince, desde España hasta Asia


También pudo haber leído Colón en el Imago Mundi del Cardenal Pedro de Ailly en su siglo XV:

El mar es pequeño entre los confines de España y el principio de la India...

Pero quizás haya sido Séneca, historiador y filósofo romano del siglo I quien con más visión de profeta anunció la existencia de otro continente; en su Medea se lee:

Con el transcurso de los años perezosos, vendrán siglos en que el Océano rompa sus cadenas y aparezca, ingente, la superficie de la Tierra; en que Tetis (Diosa del mar), descubra nuevos orbes y no sea Thule (Islandia ) el término del Mundo...  


Para algunos, lo que Colón buscaba era el mismo legendario reino feliz descrito por Marco Polo años antes en sus viajes a Oriente. Pero quizá no,  lo que estaba buscando era el Tir nan Og, el paraíso de Bretones, Escoceses e Irlandeses. Juilene Osborne-Mcknight en su Leyenda Celta resume su significado, narrando que para los Celtas:

"Tir Nan Og es el País de la Eterna Juventud, el País de las Maravillas, Fuente de la Salvación, Isla de las Bendiciones, y lo ubican en una Isla Occidental.  Es un lugar donde no existe la muerte, la vejez, la enfermedad ni la tristeza.  Canciones, banquetes y bailes son sus diversiones, y el tiempo transcurre con tanta rapidez que cientos de años se confunden con unos días. Los celtas no temían a la muerte porque sus espíritus se iban al Tir Nan Og" (2000: Plaza & Janés)

No sólo el Tir Nan Og se habría situado en la América precolombina. En la Europa de entonces también situaban hacia Occidente las maravillosas islas de la Atlántida.  Era creencia generalizada que a pesar de su hundimiento, reportado por Platón en uno de sus Diálogos, algún resto debía subsistir, aunque el filósofo advirtió sobre los peligros del tenebroso mar de los sargazos.


También estarían de este lado del estrecho de Gibraltar (¿o eran todos el mismo sitio con distinto nombre?) la mítica Isla de San Brandán, con el Paraíso de Adán y Eva que, tras el pecado original, se encontraría navegando a la deriva por el Océano y la Isla Antillia, hacia donde se rumoraba, habrían huído de una persecución mahometana siete obispos portugueses.


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Lo que encontró Colón GALERÍA FOTOGRÁFICA: http://www.americaprecolombina.webs.com/gallery.html



Proyecto pedagógico digital Colombia preColombina:
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Ancient Pottery Art



viernes, 8 de junio de 2012

1491: América antes de Colón (Charles Mann)


No fue la tecnología del hierro unida al poder de la pólvora lo que derrotó a los indígenas en las guerras de conquista, sino la fuerza de enfermedades infecciosas.  Es una de la conclusiones del libro del periodista científico estadounidense Charles  Mann "1491: Nuevas Revelaciones sobre las Américas antes de Colón" (2005, Random House).

Recuerda el autor que se propuso escribir el libro porque su formación como periodista en temas científicos y su intuición de ambientalista le hicieron dudar de lo aprendido en la escuela secundaria, que "los indios vinieron a América a través del estrecho de Bering hace unos 12.000 años, que su llegada tuvo tan escaso impacto en su entorno que aún después de milenios de habitación el continente continuó en su mayoría en estado salvaje". No encontraba coherente, escribiendo sobre los avances en diversas ciencias, la imagen popular de un buen -o mal- salvaje, saltimbanqui cuasi desnudo sin desarrollo cultural. Es la misma disquisición de Karen Olsen,  arqueóloga de la Universidad de Cambridge,  en su libro Ancient South America (1994)

El periodista comienza con una mirada hacia su natal Nueva Inglaterra en el siglo XVII.  Él no está de acuerdo con la idea popular de que las tecnologías europeas eran superiores a las de los indios. Las armas de fuego fueron un buen ejemplo, eran vistas por los indios como nada más que "hacedoras de ruido", porque con ellas, a distancia, era difícil apuntar y acertar en un objetivo. Mann cita a un famoso colono,  John Smith quien señaló que "la terrible verdad ... es que no podía disparar tan lejos como una flecha podía volar."

La utilería indígena era superior en cosas aparentemente simples, como el calzado. Los mocasines, fueron mucho más cómodos y resistentes que las botas que usaban los europeos, y fueron preferidos por la mayoría de ellos debido a su suave acolchado que ofrecía además un acecho más silencioso en la guerra. Las canoas también son buen ejemplo, eran más rápidas y maniobrables que cualquier barco europeo pequeño. El uso del caballo se cree que fue una ventaja para los europeos, pero en muchos casos como los caminos empedrados o las montañas selváticas eran intransitables para los caballos.

Mann cita en su libro al antropólogo Henry F. Dobyns quien en la década de 1960 investiga los registros de la catedral central en Lima, Perú, y encuentra que tras la llegada de los europeos, se presenta una relación inusual entre enterramientos y bautizos:  "Desde la llegada de los españoles los indios murieron, en grandes números y con una increíble y creciente tasa de mortalidad". Al señalar el impacto social y cultural de las enfermedades infecciosas entre los nativos americanos, Dobyns inició el cambió en la forma como la América precolombina debía ser considerada:

"El imperio inca se derrumbó porque en el momento en que llegaron los europeos, la viruela y otras epidemias barrieron las ciudades, debido a la alta densidad de su población unida a la falta de inmunidad de los nativos frente a las enfermedades traídas de Eurasia." Dobyns concluyó que los indígenas "no fueron derrotados por el acero y los caballos, sino por la enfermedad y la traición"


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Para apreciar la GALERÍA FOTOGRÁFICA del proyecto pedagógico digital Colombia preColombina, Click aquí: http://www.americaprecolombina.webs.com/gallery.html

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sábado, 2 de junio de 2012

¿Esta historia tiene que reescribirse?



Hoy se duda sobre el paso a través del estrecho de Bering como el origen del poblamiento de América. Este dato arqueológico significó un avance frente a las teorías del siglo xviii que ubicaban a los nativos americanos como posibles descendientes tanto de Egipcios como de Fenicios, Griegos o Romanos, hace unos 6.000 años desde las Tierra Bíblicas. Per hoy se sabe, según Thomas Dillehay (The Settlement of the Americas, A New Prehistory: 2000) que los nativos de América son más antiguos que cualquiera de estos pueblos o lugares. Aunque en cerámica se encuentren piezas que extrañamente recuerdan esas civilizaciones antiguas.


El paso por el estrecho de Bering se dio hace algo más de 12.000 años antes del presente y se debió a que en las zonas polares los recursos para alimentación son mínimos, por lo que los nómadas que merodeaban el norte de Asia se habrían adentrado buscando fuentes de subsistencia, dispersándose así por todo el continente. En aquella época, gran parte del continente estaba poblado por una fauna hoy extinta de elefantes, camellos y otros mamíferos de gran tamaño.
Para el arqueólogo Tom Dillehay, muchos de los nuevos descubrimientos, en especial las evidencias arqueológicas de Sur América han levantado nuevas preguntas y conclusiones: que hubo múltiples migraciones tempranas hacia América, probablemente desde muchos puntos de Asia y desde otras latitudes; que hay evidencia proveniente de esqueletos humanos y de comparaciones genéticas en cuanto a que los grupos regionales fueron muy diferentes unos de otros, sugiriendo esto no solo tempranas diferencias culturales sino también biológicas.


Esto hace pensar en que el rico mestizaje de América, con su enorme diversidad etnológica, no parece explicable sólo desde los procesos demográficos iniciados hace 500 años, cuando se nos dice habitaba aquí únicamente población mongoloide procedente de Asia por el estrecho de Bering, la que en el siglo xvi se habría cruzado con los caucásicos que arribaron en naves europeas, y luego con la población negroide que trajeron desde África violentamente como mercancía. Quizá ahora, cuando ya se ha trazado el mapa genético en el proyecto Genoma Humano, las nuevas técnicas de análisis del ADN ayuden a esclarecer más a fondo estos interrogantes.
Porque el ADN presente hoy en muchos nativos americanos difiere tanto de un grupo a otro, que un solo grupo ancestral parece improbable. Muchos estudios de Antropólogos que han hecho análisis molecular dice Dillehay, creen que la diversidad en ADN de la población nativa americana requiere una presencia humana que alcanza más de 25.000 años. Y agrega que liderados por Johanna Nichols, varios lingüistas hoy aseguran que únicamente un período de 30.000 años puede explicar la antigüedad y diversidad, así como las diferencias entre los lenguajes de los nativos de Sur América y Norte América.

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lunes, 28 de mayo de 2012

The portrait, archaeological art





Ceramic portraits in pre-Columbian America and their moulds (like negative film) reflect the agricultural revolution from millennia before Christ, as in the 19th century’s industrial revolution in Europe, when the bon bourgeois managed to reproduce his image in a mechanical way (the photography), with the ability “to seem to himself”, in a way that had only been possible for the Kings and members of nobility with the painters’ canvases.  




In pre-Columbian America women and men had portrayed themselves and their animals, with clay they made portraits, decorated figures of animals and people, as well as whistles and vessels, necklace beads and wheel’s spindles to spin cotton. They also made stone cylinders and stamps for printing their clothes and to paint their bodies; they sculptured the diseases they suffered and their surgical interventions (such as trepanation), including the way that they lulled their babies to sleep.  It is what Pablo Neruda, Chilean literature’s Nobel prize winner, wanted to say when he wrote his CANTO GENERAL (1968):  

…The man soil was, vessel, eyelid’s
Tremulous mud, form of the clay…



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martes, 22 de mayo de 2012

Patrimonio e Identidad Cultural




Karen Olsen,  arqueóloga de la Universidad de Cambridge,  hace notar en su libro Ancient South America (1994) que probablemente sea ésta la zona geográfica menos conocida de este sobre explorado y sobre publicitado mundo. Comenta que para los escolares y los televidentes del mundo desarrollado, Africa ha llegado a ser tan familiar como el patio de su casa y aún las más remotas partes de Asia, pero Sur América sólo es mencionada por los desastres naturales o los gobiernos oscuros. Para ella es un enigma que mientras el resto del mundo tiene considerables lazos económicos -lícitos e ilícitos- con varios países suramericanos, sus gentes nos mantienen aparte de sus conciencias y son ampliamente ignorantes sobre nuestra cultura, geografía, recursos y especialmente sobre nuestro pasado.

Tiene razón la Profesora Olsen en cuanto a la ignorancia sobre nuestro pasado,  pero no solo por parte de los extranjeros, sino por parte de nosotros mismos. Ella argumenta que en Sur América, por más que parte de la academia en el exterior (y nosotros mismos) no lo considere así, sí hubo “civilizaciones” tempranas en el sentido de sociedades complejas, organizaciones sociales y políticas muy elaboradas, aunque diferentes a las de Europa y Asia, con religiones institucionalizadas, estilos artísticos internacionales y tecnologías desarrolladas.


Un ejemplo es que la fundición de los metales para producir la tumbaga -aleación de oro y cobre- necesitó procesos tecnológicos complejos, así como el que trabajaran también el platino uniéndolo al oro, aleación extremadamente compleja y delicada por las altas temperaturas necesarias para fundir el primero, “Prueba de lo anterior es que los metalarios europeos sólo empezaron a fundir platino hacia el siglo xviii” (Echeverry y Plazas, Secretos de ElDorado:1989)

En el mismo sentido hay distorsiones de perspectiva que la psicóloga y ceramista Sara Urazán menciona en su monografía Cerámica: Imagen y Conocimiento (Universidad El Bosque: 1999): en América precolombina no se usó la rueda, mas no por desconocer el principio, funciones y posibilidades del círculo, sino porque en suelos cenagosos, montañosos y en selvas tropicales, no resultan prácticos los carros de tiro. Tampoco se usó la rueda -es decir, el torno- para la elaboración de cerámica; aunque su conocimiento de la rueda y de las propiedades del círculo aparece reflejado en juguetes de arcilla y en diseños gráficos, su utilización no fue mecánica, lo que permitió al alfarero una libertad casi infinita, sin dejar de experimentar y crear con la forma circular.


Parecería extraño relacionar identidad cultural con arqueología, pero son dependientes. La Ley de Cultura lo reconoce cuando señala que los remanentes arqueológicos (la cerámica por ejemplo) son patrimonio cultural “y deben divulgarse, para servir de testimonio de la identidad cultural nacional, tanto en el presente como en el futuro.” Aunque deberíamos hablar aquí de la identidad cultural latinoamericana, por cuanto entonces no existían las actuales fronteras administrativas y geopolíticas y la cerámica cumplía su función simbólica, utilitaria y ritual en toda la América precolombina.  

La apropiación social a que se invita con este patrimonio no supone mirar al pasado como memoria de fechas y procesos, sino como vivencia estética en ambientes lúdico-pedagógicos y tecnológicos innovativos, contextualizados con este tiempo y esta geografía tropical en riesgo,   porque como pensaba Jorge Luis Borges, pasado, presente y futuro son uno solo: al presente de nuestro pasado lo llamamos memoria, memoria que ilumina el porvenir, porvenir que estará hecho de nuestra esperanza o nuestro miedo.

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